19 was a warrior. He had to fight to keep our spirit alive, and he did it well. He managed to turn the tides to his favor. Balances the man and the beast. He went to deep depresion to true happiness and almost back, since what has a beginning has an end. He reminded us that we are truly human, able to laugh and cry.
But he didn't break down. 19 kept strong. Fine, but not happy. 19 has been the strongest among us. He has taught us a lot, about ourselves, about facing the world. Lessons we must never forget.
And we'll switch the language to share them:
La charla intrascendente no nos va.
Cambiamos de humor en un parpadeo, de forma radical.
Alternamos ansias de atención con deseo de anonimato.
La indiferencia es parte de lo que somos, nos ha hecho como somos.
En cada momento importa lo que debe hacerse, y nada más.
Somos estoicos, serenos y calmados. Pero somos humanos.
19 se mantuvo entero cuando ninguno de nosotros habría podido, y le estaremos eternamente agradecidos por ello.
Descansa 19, le toca al siguiente.
20 (y los que vendrán)
jueves, 26 de enero de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario