viernes, 8 de mayo de 2015

30 días después

4 de mayo de 2015.

Ha pasado un mes.

Un mes desde que el mundo diera un vuelco.

Un mes en el que nada es lo mismo, nada se ve igual.

Un mes desde que el primer gran ejemplo a seguir de mi vida se fuera.

El primer humorista que me hizo reir a carcajadas.

Aquel que me enseñó a no doblegarme al frío ni al dolor.

A no ser capaz de soltar un buen libro.

Que un baño en el mar podía ser balsámico, fuera la estación que fuera.

Que mi sandre será siempre txuri-urdin vaya a donde vaya, esté donde esté.

Que la radio todavía mola.

Por todo eso, gracias.

Agur, aita. Te echaré de menos.