En vez de relatar la noche, es mucho más gratificante rememorar el día.
a) Por la mañana: el último bañito del año en el mar, y un desayuno colesterolado en el mcperro con el chinegro.
b) Por la tarde: preparar un néctar de la elocuencia e irse de potes junto al ex-melenudo.
Momentos como estos valen la pena, y mucho.
jueves, 5 de enero de 2012
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