domingo, 27 de marzo de 2011

Mil muertes, mil y una resurrecciones.

A lo que sea que haya ahí arriba.

Lo has vuelto a hacer.

Me has matado otra vez.

Y tantas veces como me has matado, yo he vuelto.

Pero cada vez que regreso, soy distinto, al fin y al cabo, nadie vuelve como se ha ido.

Hasta ahora, he regresado mejor preparado que cuando partí, algo más listo, menos ingenuo, pero cada vez con menos esperanza.

Esta vez no.

Se acabó la esperanza.

Se terminó la que es la mayor fuerza y a la vez talón de aquiles de la humanidad.

Ya solo queda rabia, y tras ella un vacío.

Un vacío tan hondo y oscuro como la mas profunda de las fosas.

Y el miedo también se ha ido.

Pero algo sigue siendo lo mismo: lo que me mata me hace más fuerte.

Y por eso ya no tienes forma de detenerme.

No puedes romper lo que me he negado a reparar.

No puedes pararme.

No sabes que hacer.

Te estás quedando sin ideas.

Me lanzas la lluvia. Lo soporto.

Me lanzas el frío. Lo resisto.

Me lanzas el dolor. Lo aguanto.

Aunque me derribas, me levanto y te miro a la cara, desafiante, espero tu próximo golpe.

Y mientras tanto, el momento se acerca.

El momento de saldar cuentas.

Pronto estarás atrapado, sin tener hacia dónde huir.

Y entonces, deberás decidir.

Volver a golpear, y prepararte para cuando me levante de nuevo.

O detenerte ahora que puedes, y confiar en salir ileso.

Tú mueves.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Marzo

Llueve.

Ahora no.

Ahora si.

Y asi continuamente.

El agua lo empapa todo, lo deja secar un poco y vuelta a empezar.

Por eso todo el mundo lleva paraguas, abrigo, lo que sea para no mojarse demasiado.

Por eso las calles estan vacias, todo el mundo camina por las zonas cubiertas.

No, todo el mundo no.

Hay uno.

Una figura se recorta contra la imagen de la bahia.

Una figura vestida de negro, indeferente a la lluvia que le cae encima, ajeno a la minuscula cantidad de personas que transitan la calle.

Una figura vestida de negro recorre las calles, los edificios desdibujados a su paso ligero.

Su rostro, una mascara de alabastro que no revela nada.

Su mente, un remolino de pensamientos e impulsos confusos e incomprensibles, pero ocultos en su interior.

Su aspecto, mas alla del color de su ropa, el de una persona anodina, que no llama la atencion, que se mezcla con la gente sin mezclarse, que desaparece con la brisa sin dejar huella.

Su nombre, sus nombres, demasiados, ninguno puramente autentico, ninguno totalmente falso. Aparte de todos esos, hay otro, que muy pocos conocen y menos utilizan, el unico nombre que el ha elegido.

Y por encima de todo eso, su alma. Un remolino ardiente, helador y tibio, todo al mismo tiempo.

Quien es?

Quien cree que le conoce?

Quien le conoce de verdad?

lunes, 7 de marzo de 2011

The Stage (El Escenario)

Detras del telon, se oye a la gente rugir.

Gritan para que empiece lo que han venido a ver.

Yo, desde mi camerino entre bastidores, lo oigo como si estuviera en el escenario.

No lo entienden.

Para ellos, esto es meterse en un papel, fingir, y nada mas.

Se equivocan.

Esto trata de dejar de ser tu mismo y convertirte en otra persona durante un pediodo de tiempo.

Lo que se espera de quien vive asi es que se ponga una mascara y actue segun se espera de el.

Mas o menos, como quien cambia de chaqueta, debe cambiar de identidad.

Pero por suerte para mi, hay una vida mas alla del personaje que el publico no conoce, ni muestra interes en hacerlo.

Basta de reflexiones.

Me pongo la mascara, me meto en el papel y salgo al escenario, a la luz, al olvido.