Ya ha pasado un mes, con sus 30 días (septiembre).
30 días cada uno con sus 24 horas.
Un mes más solo de lo que me he sentido jamás. Y viniendo de mí, eso es decir bastante, quizá incluso mucho.
Y pensar que es raro sentirse solo cuando se está rodeado de gente. Gente a la que reconoces por la calle, pero no conoces de verdad. Y viceversa.
Cada día que pasa echándolos de menos. Mi gente, mi tierra. Mi hogar.
Algo menos de 80 días que se me van a hacer largos.
jueves, 1 de octubre de 2015
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