Hay un fin de semana cada año en el que cada ser (mas o menos) humano oculta sus miedos, frustraciones y demas penurias tras una mascara fisica o ficticia.
A algunos les sale bien la jugada, hacen creer al resto del mundo y en ocasiones a ellos mismos que la vida es hermosa y que ellos son tan felices y alegres como parecen a simple vista.
Eso con algunos. Otros recuerdan de forma dolorosa que llevan mucho tiempo sin ver la luz al final del tunel y que llevan ese miemo tiempo sin decidirse a renunciar o a seguir luchando, porque aquello que los mantenia en pie cada vez tiene menos fuerza y el cansacio y el largo camino por recorrer se cobran su precio, que puede llegar a ser la vida misma que uno acaba perdiendo las ganas de conservar.....
Es mas, hoy es (o ha sido) San Valentin, dia de l@s enamorad@s (nuevo dia de l@s solter@s sin suerte para otr@s much@s), y esa ausencia de alguien especial es algo que ocultar tras una mascara, antifaz o bigote postizo.
No intento consolar a quien sigue sin suerte, porque consolar no sirve para nada.
Solo hay una cosa que puede solucionar ese oscuro vacio. Una y nada mas que una, pero eso depende de dos decisiones, una de ellas siendo tomada en pocos segundos de forma afirmativa y la otra mas lenta, pudiendo ser un rotundo no (a veces acompañada de una risa despectiva, o incluso una fria indiferencia).
Resumiendo, me cago en ese asquerosisimo hijo de la grandisima puta que es el amor, maestro de las cabronadas legendarias.
domingo, 14 de febrero de 2010
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