lunes, 17 de enero de 2011

19

Corro

Desde que tengo memoria, corro.

Cuando los niños ven lo que les espera en el mundo cuando crecen, cada cual reacciona de una forma distinta. Algunos lo acogen con los brazos abiertos. Otros enloquecen para siempre. Otros corren.

Yo?

Yo soy de los que echaron a correr. Y no he parado. Ahi sigo, corriendo, huyendo de lo que me espera y de lo que ya ha pasado.

Huyo de mis recuerdos, memorias que queman como el acido, y que amenazan con destruirme cada vez que estan a punto de darme alcance.

Ahi voy, corriendo, yendo de aqui para alla, conociendo y olvidando gente sin cesar, camino por ese mar de rostros y nombres, deteniendome apenas para ver si mis perseguidores han perdido el rastro. Aun tengo la esperanza de que lo pierdan, pero es un animo tan tenue como una vela a punto de comsumirse.

A lo largo del camino he tropezado varias veces, y esos tropiezos me han salido muy caros, especialmente en la cara, ahora esta dividida: una mitad sonrie con toda su alegria, y la otra permanece impasible ante todo lo que le rodea, pero se ve obligada a imitar a la otra para no incomodar o asustar a la gente.

Aun asi, cada vez que he caido, he tenido fuerzas para levantarme, aterrorizado por la posibilidad de que me atrapen, pero he seguido adelante. Sin mebargo, varios pensamientos me perturban: ¿Y si la proxima vez no tengo fuerzas para levantarme? ¿Y si la vela que es mi esperanza se extingue por completo y para siempre? ¿Que sera de mi entonces?

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